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Tabla de contenido

1.2 Elementos que empujan al suicidio en el proceso de construcción de la idea

El acercamiento al proceso de construcción de la idea por parte de los médicos generales, indica el grado de reconocimiento que estos tienen frente a los factores que llevan al empuje al suicidio y, en el mejor de los casos, el uso que hacen de dicha información en los procesos de atención, caracterizándola como un elemento diferenciador en la misma. De acuerdo con ello, se ha encontrado que los médicos generales recaban muy poca información de los niños y adolescentes o sus familias en el proceso de construcción de la idea. Ello puede ser explicado a través de varias alternativas comprensivas:

 

1.2.1Condiciones externas

En ninguno de los casos se evidencia que los médicos generales entrevistados indaguen de manera directa por la construcción de la idea suicida previa al acto. Esto puede ser debido a la falta de formación e información sobre cómo o cuándo plantear estas preguntas. De la misma manera, es posible que eviten estos cuestionamientos al no encontrar ninguna relación entre el proceso de construcción de la idea y las posibilidades de una atención pertinente.

  

A manera de ilustración, podemos citar apartes de una entrevista realizada a uno de los médicos generales:

 

MG002U1.b: Una vez que uno ya interviene en esa parte, porque es a lo primero que uno reacciona, viene la parte de ‘vamos a hablar’: ¿por qué hiciste eso? Esa es la parte que a mí me parece más difícil porque nosotros no recibimos entrenamiento para eso. Yo diría que prácticamente es nulo el entrenamiento que recibimos. Nos entrenan bien en atender el objeto con el cual se querían… intentaban suicidarse, pero no nos entrenan bien en la parte… para conversar, sobre todo porque es intimidante.  

 

Otra posibilidad puede ser que, debido a las limitaciones impuestas por el Sistema General de Seguridad Social en Salud, los médicos generales se ven obligados a priorizar la atención sobre asuntos netamente orgánicos, dado el tiempo reducido del que disponen para atender a cada uno de los usuarios. 

 

De acuerdo con lo relatado por estos profesionales, el alto flujo de pacientes y la complejidad de las patologías y afecciones que deben atender, no les dejan tiempo y espacio suficientes para acercarse de manera distinta a los pacientes con intento de suicidio y/o a sus familias. 

 

MG008SS2: Pues normalmente… es que lo que nosotros hacemos no pretende indagar eso, porque es que el volumen de pacientes es muy grande.

 

1.2.2 Posición personal

Otra de las razones por las cuales los médicos de urgencias no indagan por este aspecto, tiene que ver con la postura personal de los médicos frente al intento de suicidio. Sensaciones como la rabia, el rechazo, o la idea de que es un acto impulsivo y derivado de problemas “bobos y superficiales”, el temor sobre cómo preguntar o qué decir, o un simple desinterés frente al tema, terminan por dirigir su intervención exclusivamente hacia la indagación de asuntos orgánicos previos al acto. Las preguntas se limitan entonces a establecer, por ejemplo, la cantidad y calidad de las sustancias ingeridas o los métodos utilizados, datos que orientarán las decisiones médicas que van a practicar en el cuerpo del paciente.

 

MG002U2.b: Tengo que confesar que la mayoría de las veces sentía rechazo. El primer pensamiento era ‘¡este sí es mucho idiota!’ Pero obviamente es algo que uno castra en el momento que sale ese pensamiento, porque dice ‘bueno, no, es un paciente’, uno piensa como en su rol pero el primer sentimiento es ese.

 

MG001U4: Entrevistador: ¿qué lo hace difícil, qué lo complica?

 

Médico: Que uno, o sea, que uno cuando está dedicado a hacer esa atención del paciente, por ejemplo un psiquiatra o algo, o por ejemplo ustedes que conocen mucho todo esto, saben cómo actuar, qué decir, muchas cosas; pa’ uno como médico es difícil tratar, así sea de consolar o entender un paciente con un intento suicida.

 

1.2.3 Tipo de abordaje

Dada la formación que estos profesionales reciben, además de las condiciones del sistema bajo las cuales deben desempeñar su labor, el abordaje de este tipo de pacientes en el servicio de urgencias se enfoca básicamente en la estabilización orgánica, esto es, priorizar la vida del paciente por encima de cualquier otra consideración. Es por eso que otros datos, como las razones o motivos que los hayan llevado a realizar la conducta suicida, no resultan prioritarios para los médicos, pues en primera instancia no les son útiles para resolver la urgencia que deben afrontar. 

 

MG008E2: Es como te digo, nosotros estamos en una parte orgánica y punto.  No nos vamos… pues digamos que eso para el personal que trabaja en un primer nivel y que es el que le toca hacer todo.

 

Otro factor que influye en esta disposición exclusiva a tratar el aspecto orgánico, es el hecho de que los médicos asumen que no saben cómo deberían abordar dichos aspectos y temen, debido a la sensación de “ignorancia”, por lo que es mejor limitarse a sus competencias profesionales, en lugar de abrir puertas que luego no sabrán cerrar:

 

MG002U2.b: Eh…también te da miedo es pensar que de pronto vas a hacer un daño en vez de mejorar las cosas, porque lo que uno ve es que cualquier persona que tenga en un momento determinado una situación estresante, con cualquier cosita que uno diga puede volverlo una situación estable a una situación totalmente inestable y como no tenemos buen entrenamiento para eso, entonces uno se limita mucho a hacer lo mínimo en la parte del diálogo, casi que uno decía ‘dejémosle mejor eso al psiquiatra o al psicólogo, yo no me voy a poner a meterme ahí, yo solo estabilizo este paciente y una vez que lo estabilice, lo remito’. Así era como funcionaba.

 

Las entrevistas permiten identificar que solo en dos de los casos analizados hay una preocupación un poco más dirigida hacia asuntos que no son netamente médicos. En tales circunstancias se advierte un acercamiento, cuando el tiempo lo permite, hacia el contexto en que ha ocurrido el acto, además de una inquietud sobre las razones por las cuales el sujeto llegó a tomar la decisión de autoinflingirse un daño físico. Casualmente, los casos en que se observa esta preocupación, son aquellos en los que médicas mujeres describen su experiencia en la atención de pacientes con intento de suicidio. 

 

MG005U8: Casi siempre es como de… yo pienso que es como de compasión por el otro, uno a veces al principio, inicialmente siente es como rabia que alguien que de pronto lo tiene todo haya tomado una salida aparentemente tan fácil, como hay gente que no tenía nada y uno decía pues… ‘qué ganas va a tener de vivir’ y uno se pone en el lugar del otro y logra como comprender, más que como médico, como ser humano de pronto qué lleva al otro a llegar hasta allá.

 

Lo anteriormente señalado indica las dificultades que experimentan los médicos en el acercamiento a sus pacientes, con una intención distinta a la estabilización orgánica. De allí se deriva una incapacidad manifiesta para tratar el problema a través de una lectura del rol que empuja al suicidio y, en consecuencia, para proporcionar una intervención diferenciada en cada uno de los casos. 

 

Capacitarse para realizar una lectura caso a caso, contextualizada, desde una perspectiva del rol, sería esencial de cara al proceso de estabilización y posterior recuperación, pues la palabra del médico goza de un enorme poder simbólico en nuestra cultura. De hecho, todo lo que el médico diga -o no- durante la atención impactará la evolución del paciente, así como las posibilidades de establecer adecuadamente las razones que llevaron al acto suicida. Desde luego, esta evolución no depende solo del médico general, pues su intervención, como la de todo profesional de la salud, tiene un alcance limitado. Sin embargo, es indudable que la intervención del médico es clave para aumentar las posibilidades de recuperación del niño o adolescente y su familia si favorece, por ejemplo, la adherencia a un tratamiento psicológico y/o psiquiátrico. En definitiva, una intervención médica que lea la problemática no como algo superfluo y pasajero, sino desde una postura más interaccionista, permitiría una lectura integral y comprensiva del problema que puede contribuir notablemente al tratamiento diferencial que exigen los pacientes con intento de suicidio. 

 

Este cambio de actitud, aparentemente mínimo, transmite un mensaje al paciente que lo hace sentir vinculado a otro ser humano, a alguien que busca atenderlo y comprenderlo. Este mensaje produce un impacto positivo sobre el paciente, en la medida en que modifica el empuje al suicidio a través de la propuesta de establecimiento de un rol diferente entre el médico y el paciente. Es claro que estas condiciones aumentarían las probabilidades de adherencia al tratamiento y, por consiguiente, disminuirían las posibilidades de reincidencia en el acto (de Zubiría, 2007).